domingo, 12 de fevereiro de 2017

Insólito aviso aos médicos ingleses: não é apropriado chamar mães às «pessoas» grávidas...


Ésta es la foto que ilustra el apartado de Maternidad en la guía
que determina cómo deben hablar los médicos británicos.

ReligiõnenLibertad, 11 de Fevereiro de 2017

La Asociación Médica Británica (BMA por sus siglas en inglés) ha facilitado a sus 160 000 médicos afiliados  un manual de lenguaje en el lugar de trabajo según los patrones de la ideología de género. El documento, titulado Una guía a la comunicación efectiva: lenguaje inclusivo en el lugar de trabajo, enumera una serie de situaciones en las que la neolengua de género puede ser «más conveniente» que el lenguaje normal.

Este aviso llega semanas después de la campaña mediática en torno a Hayden Cross, originaria de Brighton (Inglaterra), quien ha sido presentada como el primer caso en Reino Unido en el que  un «hombre» está embarazado. Nacida como mujer hace veinte años, Hayden es legalmente un hombre y ha interrumpido su tratamiento de cambio de sexo (que incluirá, además de hormonas, la extirpación de pechos y ovarios) para quedarse embarazada con esperma de un donante anónimo y presentarse como un hombre que dará a luz.
 «Seré el mejor papá», afirma.


Hayden Cross ha interrumpido su cambio de sexo
para poder quedarse embarazada.
Manual para la corrección política

La guía, que sustituye a una similar de 2006 incorporándole las nuevas exigencias del lobby LGTBI, recomienda a los doctores  no utilizar el término «madre» para referirse a las mujeres embarazadas  ya que podría herir la sensibilidad de «individuos que han dado a luz y no se identifican como mujeres».


Arriba: la guía ilustra el apartado Embarazo y Maternidad... con la imagen de un hombre.
Abajo, las instrucciones concretas: «No diga madre, diga gente embarazada».
En el manual de la BMA se rechazan también los términos de «niño» o «niña» para los recién nacidos por ser «reduccionistas» y «simplificar un problema que es más complejo de lo que parece». Además, critica el referirse al «sexo biológico» del recién nacido y recomiendan sustituirlo por «nacido o designado niño o niña».

Otra sección reprueba duramente  el «centrismo masculino» a la  hora de referirse a los apellidos de las familias y propone consultar el «nombre familiar»  para no utilizar por sistema el apellido del padre. También recomienda eliminar de los formularios «patrones jerárquicos» como «Prof», «Dr», «Mr», «Mrs» o «Miss».

La BMA ha explica la publicación de este  manual en el prólogo: «Esta guía promueve la buena comunicación por medio de un uso del lenguaje  que muestre respeto y sensibilidad a todos. La elección de las palabras adecuadas hace una gran contribuión a la celebración de la diversidad».

Medida  discutida

Según informa el
 Daily Mail, monseñor Philip Egan, obispo católico de Portsmouth ha calificado el manual de la BMA como una medida «orwelliana» por ser «un ejemplo de control del pensamiento por medio del lenguaje».

Algunas activistas feministas británicas como la periodista Julie Bindel han criticado también esta recomendación de la BMA calificándola como «el último asalto del lobby transexual contra la feminidad». Bindel denuncia que en Estados Unidos ya se emplean términos como «agujero frontal» en vez de vagina o «ventana del nacimiento» en vez de cesárea para evitar ofender a los transexuales.


La feminista Julie Blindel, conocida en el Reino Unido por sus campañas contra la violencia doméstica, es contundente en el Daily Mail al oponerse a esta imposición lingüística: «No es soprendente que muchas mujeres estén hartas de que se desfigure su identidad hasta el punto de que se nos considere transfóbicas por utilizar el lenguaje correcto para describir nuestro sistema reproductivo».
Sin embargo, el colectivo LGTB está muy a favor de este documento. Heather Ashton, miembro de un grupo de apoyo a los transexuales, manifiesta que «sabemos que las mujeres biológicas se quedan embarazadas, pero los transexuales también».

Un nuevo paradigma

La ideología de género avanza a pasos agigantados en la sociedad británica. Muchas asociaciones que apoyan al colectivo LGTB reciben además fondos públicos para mantener su labor. Estas ayudas incluyen 50 000 libras otorgadas a la universidad de Sheffield Hallam para realizar un estudio sobre los «símbolos discriminatorios  de los baños públicos».


Las nuevos símbolos transexuales ya forman parte del mobiliario urbano de la ciudad
en lugares tan importantes como Trafalgar Square.
La BMA ha respondido a las críticas recibidas por este manual insistiendo en que «esta guía va dirigida a los trabajadores de la BMA».





A eutanásia e a democracia fugitiva




Germano de Sousa

A Eutanásia é uma questão civilizacional! Autorizar a morte de um doente ou facilitar o seu suicídio, por um médico, a pedido daquele, mesmo que por razões ponderosas – chame-se-lhe Eutanásia, ou o que se quiser – sem uma reflexão de toda a comunidade e sem um referendo que claramente expresse o seu sentir, desestrutura e atinge a identidade dessa comunidade. O B.E. com o beneplácito de parlamentares de outros partidos, atarefa-se na legalização da eutanásia na A.R.. Apesar da Eutanásia não constar do programa de nenhum dos partidos desses deputados e sem mandato para isso do povo português, recusam o referendo. Confrontados nos jornais, alguns deles argumentam, «que a Eutanásia é um assunto que diz respeito às liberdades fundamentais» e como tal querem legislar sem ouvir os portugueses! Quem os autoriza a falar em nome destes sem previamente terem avisado ao que vinham?  E o referendo sobre o aborto? A liberdade da mulher dispor do seu «ventre» não era também uma liberdade fundamental? Estarão estes parlamentares com receio de auscultarem o povo que os elegeu? Um deles, há um ano atrás, afirmava mesmo que o objectivo do referendo «é o oposto da democracia. Uns quantos a imporem a todos as suas próprias opções, regras e decisões de vida!!» Como se uma decisão sobre a Eutanásia, tomada apenas no parlamento não  configurasse uma minoria a  impor a todos as suas próprias opções e decisões de vida? Que democracia fugitiva é esta que nos querem impor?

Se houver referendo votarei contra a legalização da morte. Não o faço por razões religiosas ou teológicas. Faço-o por razões éticas e deontológicas que para mim sobrelevam qualquer lei ou religião. As mesmas que me levaram quando Conselheiro do C.N.E.C.V. a subscrever positivamente o parecer sobre o Testamento Vital ou que, enquanto Bastonário da O.M., me fizeram opor a qualquer forma de encarniçamento terapêutico (Distanásia). A ética médica implica a realização de valores que encarnam os direitos que todos os seres humanos deveriam primordialmente usufruir. Entre estes está o direito a viver com dignidade. Do princípio ao fim. Viver o fim com dignidade significa a ausência de sofrimento físico. Significa também a ausência de sofrimento moral e psíquico, pois a angústia do doente que sabe estar o fim de vida muito próximo e a solidão que sente (haverá acto mais solitário que morrer?), torna obrigatório também aqui, que o médico cumpra o princípio ético de tudo fazer pelo bem-estar e dignidade do seu doente. Que tem o direito a terapêuticas paliativas que lhe diminuam o sofrimento, mesmo que contribuam indirectamente para um não prolongar artificial da vida. Que tem o direito a consentir ou recusar essas terapêuticas. Que tem o direito a um fim de vida digno e conforme à sua condição de ser humano. Porém, o respeito por esses direitos, não permite ao médico descurar outro dever ético fundamental e estruturante da sua profissão. O de jamais atentar contra a vida do doente mesmo que o faça em nome desses direitos. Eliminar a dor física ou moral não pode significar eliminar o portador da dor. Ou seja, mesmo invocando intuitos piedosos o médico não pode jamais praticar a eutanásia. Sob pena de negar os alicerces da sua profissão e da relação médico-doente! Sob pena de se negar a si mesmo! O respeito máximo dos médicos pela vida humana é um valor absoluto que não admite subterfúgios. Assim o impõe o Juramento de Hipócrates na sua forma clássica e a Declaração de Genebra, na sua última versão de 2006.





quinta-feira, 9 de fevereiro de 2017

terça-feira, 7 de fevereiro de 2017

Para que serve a ONU?







O relator LGTB da ONU restringe liberdade religiosa e de expressão


Vitit Muntarbhorn ya ejerce como relator de la ONU para los LGTB

Javier Lozano, Religionenlibertad, 7 de Fevereiro de 2017

Vitit Muntarbhorn ya ejerce como relator especial de la ONU para los LGTB, puesto creado para luchar supuestamente contra la violencia contra este colectivo pero que desde un principio se ha demostrado como un elemento más para seguir imponiendo la ideología de género en el mundo.

Este abogado tailandés ha empezado su andadura no como un experto independiente, tal y como define su cargo, sino más bien como un «activista» LGTB, que es lo que ha sido durante estas últimas décadas, confirmando así los peores augurios de las decenas de países que se opusieron a su nombramiento, entre los que se encontraban todo el continente africano, Rusia, India o China, entre otros.

La semana pasada Muntarbhorn ofreció una conferencia en la que hizo un esbozo de la estrategia que seguirá durante los próximos tres años. Tal y como recoge Friday Fax, en la sala estaban presentes decenas de activistas, delegados de la ONU y miembros de países abiertamente aliados de la agenda LGTB del abogado tailandés. No estuvieron presentes, sin embargo, ninguno de los estados que se opusieron a la creación de este cargo para así evitar dar legitimidad a una acción aprobada con una división total de los miembros de Naciones Unidas. Tan sólo asistió un representante del Transatlantic Christian Council, que con una sola pregunta logró que el nuevo relator mostrase sus verdaderas intenciones.

Adiós a la libertad religiosa y de expresión

Henk Jan van Schothorst preguntó sobre el conflicto que se da entre el derecho a la libertad religiosa y los llamados derechos LGTB. Muntarbhorn dejó muy clara su opinión y la línea que puede seguir la ONU en el futuro: la libertad religiosa debe supeditarse a los derechos LGTB.

Los grupos LGTB se han mostrado encantados
con el nombramiento del abogado tailándés en la ONU
«Hay algunos derechos absolutos», dijo el relator especial de la ONU, «pero hay otros que no lo son». Y añadió que «la libertad de expresión y religión» no son absolutos y podrían ser reducidos si es necesario para garantizar otra serie de derechos, en este caso los del lobby LGTB.

De esta manera, se muestra coherente con lo que ha defendido siempre pues fue uno de los principales autores de los Principios de Yogyakarta, documento primordial para el lobby LGTB en el que justamente se exigía que el derecho internacional obligue a implantar derechos especiales a este colectivo aunque para ello haya que socavar otros como el de la libertad de expresión y de religión.

Las religiones deben adaptarse a la ideología de género

Además, en su intervención Muntarbhorn instó a las principales religiones a sacrificar sus creencias para adaptarse a estos nuevos «derechos humanos» que defiende. «Me gustaría abrir la puerta a una comprensión e interpretación humana de la religión, versada en la conexión con los derechos humanos».

Además, añadía su deseo de comprometerse con el «corazón de la religión sin que la mitología se sobreponga» a lo que él considera el centro de estas creencias. Y habló de culturas que acogían la homosexualidad y la transexualidad.

Todo empieza con la «ley colonial»

La cuestión, afirmaba Muntarbhorn, es que los problemas morales acerca de las prácticas homosexuales son un fenómeno reciente que deriva de la «ley colonial». «Más recientemente, en el derecho colonial, o en el resto de leyes coloniales, los homosexuales estaban criminalizados, eran considerados delincuentes, a pesar de que previamente no eran criminalizados», explicaba.

Precisamente, el relator de la ONU utiliza el término colonialismo para denunciar todos los males de los LGTB, resultando curioso que el Papa Francisco lleve años denunciando «el colonialismo ideológico» con el que se está intentando implantar los postulados que defiende Muntarbhorn en los países de África o Asia que se resisten a destruir la familia.

Objetivo número uno: la educación y los niños

El otro aspecto fundamental para la ONU pasa por los niños y la educación, un factor que se ha demostrado clave para la ideología de género.

Publicidad sobre menores transexuales colocada
en las marquesinas del País Vasco y Navarra
En su declaración, habló de la importancia de la educación de los niños para que puedan «nacer y ser criados desde una edad temprana» con las actitudes correctas hacia la orientación y la identidad sexual.

También en el ámbito de la salud pidió a la comunidad médica que condene cualquier tipo de terapia o ayuda a las personas con atracción no deseada a personas del mismo sexo.

La importancia de Estados Unidos

A la hora de dar apoyo a este nuevo cargo habrá que ver la posición que tome al respecto la administración Trump, pues Estados Unidos es el principal donante de la ONU y durante los dos mandatos de Obama ha sido el gran impulsor de la ideología de género en este organismo, de ahí su impaciencia para que el nombramiento del abogado tailandés se produjera antes del cambio de gobierno.

Nikki Haley ha sido la elegida por Trump para el cargo. La hasta ahora gobernadora de Carolina del Norte es una declarada provida aunque se ha mostrado favorable a la «regulación» del matrimonio homosexual. Sin embargo, es una defensora acérrima de la objeción de conciencia y de la libertad religiosa como derechos fundamentales a proteger.





domingo, 5 de fevereiro de 2017

Uma sociedade que abdica ou uma sociedade que se dedica?


João Paulo Barbosa de Melo, Observador, 31 de Janeiro de 2017

Temos direito a morrer pacificamente, com o mínimo de dor, e a sociedade deve proporcionar os meios para isso. Mas teremos o direito de pedir (ou de exigir) que acabem activamente com a nossa vida?

Ninguém (ou quase ninguém) quer morrer. O que queremos é levar uma vida longa e feliz e todos temos direito a ambicioná-lo! Quando se pensa no final da vida, temos medo. Por muita fé e por muita esperança num depois que tenhamos, a morte, em especial a nossa e a dos nossos, assusta-nos. E a morte em sofrimento físico ainda assusta mais.

Partindo do princípio de que ninguém tem a obrigação de morrer em dor física insuportável, qual deve ser a resposta da sociedade perante a probabilidade de isso acontecer?

Os caminhos são fundamentalmente dois. De um lado, a sociedade pode organizar-se para que cada um tenha o máximo auxílio (médico e não só) para reduzir ao mínimo o sofrimento físico na hora de morrer, mesmo que essa intervenção acabe por ter o efeito colateral de encurtar o tempo de vida. Esta é a resposta de uma sociedade que se preocupa, uma sociedade fraterna. No extremo oposto, a sociedade pode oferecer ao que sofre (ou teme vir a sofrer) um meio para acabar com a sua vida quando entender que é chegada a hora. É a resposta de matriz liberal em que o valor preponderante é o da liberdade do indivíduo: se o suicídio é a escolha daquela pessoa, então temos de respeitar a sua vontade – se a pessoa quer acabar com a sua vida, deve poder fazê-lo e a comunidade não tem nada com isso.

Que caminho colectivo queremos trilhar em Portugal? A resposta a esta questão diz muito sobre a sociedade que queremos ser.

O reflexo humano ancestral perante alguém que se tenta suicidar – normalmente no meio de grande sofrimento emocional, psicológico ou físico – é, e sempre foi, salvar aquela pessoa, fazer o possível por demovê-la, tentar perceber o seu problema e dar a mão. Quantas pessoas conhecemos que quiseram acabar com a vida e que, ajudadas, acabaram por se arrepender e viveram vidas felizes e longas? Se virmos alguém a preparar-se para saltar de uma ponte, se nos cruzarmos com alguém que acabou de ingerir uma dose letal de comprimidos ou que ameaça apontar uma arma à cabeça, o que fazemos? O que achamos que devemos fazer? Deixar andar? Ficarmo-nos por considerar que «se foi isso que esta pessoa decidiu em liberdade, então o problema é dela e não meu»?

Ninguém pode ser obrigado a fazer tratamentos e intervenções que prolonguem artificialmente a vida, aumentando o sofrimento físico às portas da morte. Mas também não é fácil a uma família respeitar a vontade do familiar moribundo e recusar manobras encarniçadas só para tentar mais umas horas de vida. E se essas decisões são difíceis e pouco claras para as famílias, não o são menos para os profissionais de saúde. Os médicos defendem primordialmente a vida e nenhum médico tem o direito de obrigar o seu paciente a viver um pouco mais, se for apenas para morrer em maior sofrimento.

Temos direito a morrer pacificamente, com o mínimo de dor física, e a sociedade tem o dever de proporcionar activamente os meios para isso. Mas teremos o direito de pedir (ou de exigir) que acabem activamente com a nossa vida para acabar com o nosso sofrimento? E será que a sociedade tem o dever de acabar com a vida daqueles que não querem mais viver? Se acharmos que sim, em que condições vamos permiti-lo? Com que cautelas e travões? Para que idades? Com que prazos? Para que casos concretos? Com que hipóteses de voltar atrás se nos arrependermos? Há caminhos que, uma vez abertos, não sabemos até onde nos levam.

O tema é muito fundo e merece uma reflexão séria, feita com tempo, que vá para além dos «soundbites» para a praça pública, que ultrapasse as divisões bons-maus ou esquerda-direita, que se liberte da arengada habitual dos «progressistas» e dos «retrógrados» e, já agora, que a Igreja não seja metida nisto. É uma discussão a que todos somos convocados porque define o que queremos que a nossa sociedade seja: uma sociedade que abdica ou uma sociedade que se dedica?

Professor da Universidade de Coimbra





Eutanásia: Quem é que decide afinal?



Afonso Espregueira, Observador, 1 de Fevereiro de 2017

A eutanásia não é uma escolha do doente, antes é uma decisão da sociedade, que através da lei define quem pode a ela recorrer, e do corpo clínico, que decide nos casos concretos se estes estão na lei.

A eutanásia é a última expressão da vontade e liberdade do doente. Numa situação de sofrimento insuportável e doença incurável, o doente deve poder decidir pôr fim à sua vida e pedir a morte assistida. É um legítimo exercício da sua autodeterminação, a derradeira manifestação da sua autonomia.

É nesta simples mas poderosa ideia, que coloca a liberdade como o valor máximo (mesmo acima da vida), que se baseiam os defensores da eutanásia. Mas será mesmo assim? Será a eutanásia o exercício derradeiro da liberdade?

Julgo que não. Julgo que, na verdade, não está em causa a liberdade do doente e que a decisão pela eutanásia, em última análise, não é sua, mas de terceiros. E, como ninguém pode decidir tirar a vida a outrem, a eutanásia não é admissível.

É importante notar que a eutanásia será sempre enquadrada numa lei, onde se definirão as situações em que esta é permitida. Podem ser termos mais ou menos concretos ou subjectivos, mas será sempre o legislador, em representação da sociedade, a determinar que casos podem ou não ser sujeitos a eutanásia. Para além disso, haverá um corpo clínico a ajuizar a situação específica do doente, decidindo se a lei é aplicável ao seu caso e portanto se o pedido de eutanásia deve ou não ser respeitado.

Quer isto dizer que certas pessoas que requeiram a eutanásia verão o seu pedido rejeitado e, poder-se-á dizer, à luz do que foi dito acima, a sua liberdade coarctada. Alguns doentes (de primeira ou de segunda, depende do ponto de vista) terão a «morte assistida» como querem; outros não.

Mas se assim é, saímos da esfera da liberdade individual. Afinal, a eutanásia não é uma escolha do doente, antes é uma decisão da sociedade, que através da lei define quem pode ou não recorrer à eutanásia, e do corpo clínico, que decide nos casos concretos se estes estão ou não dentro da lei.

Assim, legalizar a eutanásia trata-se, na verdade, de permitir que a sociedade, personificada na equipa médica, decida quem vive e quem morre, o que é extremamente perverso.

A menos, claro, que em nome da coerência, os defensores da eutanásia argumentem que esta é legítima em qualquer situação, que qualquer pessoa a pode pedir e que o seu pedido será sempre atendido, independentemente do seu estado de saúde. Porém, aqui já não estamos no campo dos casos extremos de que tanto nos falam e que a todos enche de compaixão. Estamos, sim, perante uma apologia do suicídio. E isso não é de todo admissível.

Primeiro subscritor da petição «Manifesto por um verdadeiro debate público sobre a Lei da Procriação Medicamente Assistida e gestação de substituição»





sábado, 4 de fevereiro de 2017

Carta de Hilarion a Alis, endossada hoje à Assembleia da República



José Miguel Pinto dos Santos, Observador, 1 de Fevereiro de 2017

Agora que não há dor que não possa ser dominada com cuidados paliativos adequados, fica a dúvida se o que se pretende não será o «progresso» para uma sociedade sem piedade para com os mais fracos.

Hialarion era camponês, casado e, tudo indica, bom pai de família. Provavelmente era natural da região de Oxirrinco, uma cidade do Médio Egipto. Como falava grego é possível que fosse descendente de colonos helenos, mas não é certo, porque após três séculos de governo Ptolemaico o grego era língua franca no Egipto. Podemos supor que não tinha uma vida fácil porque a certa altura teve de ir trabalhar, por uns tempos, para a longínqua Alexandria. De lá escreveu, ou pediu a um escrivão que escrevesse, a seguinte carta para a sua mulher Alis:

[recto] De Hilarion para Alis, sua irmã, saudações sinceras, e também para os meus caros Berous e Apollonarion. Fica a saber que ainda estamos neste momento em Alexandria. Não te preocupes se, quando os outros regressarem, eu permanecer em Alexandria. Te imploro e suplico que cuides bem do menino. Assim que recebamos o salário te o enviarei. Se deres à luz, felicidades!, e se for rapaz deixa-o viver. Se for rapariga expõe-na [εκβαλε, literalmente: deita-a fora]. Disseste [através de] Aphrodisias «Não me esqueças». Como te poderei esquecer? Peço-te portanto que não te preocupes.

Vigésimo nono ano de César [1 a.C.], Pauni 23
[verso] Entregar a Alis da parte de Hilarion [Oxyrhynchus Papyrus, 744]

Esta missiva demonstra que Hilarion era um amor de pessoa: trabalhador esforçado e flexível, ternurento para com a mulher, pai preocupado pelo filho, que não esquece de enviar saudações para os vizinhos. Apesar de ser excelente pessoa, Hilarion era um homem do seu tempo: cortês e prestável para quem lhe é útil, como a mulher que lhe cuida da casa, o filho que lhe cuidará do futuro, e os vizinhos que lhe asseguram boa vizinhança, mas implacável para quem não lhe serve para nada, como uma filha que só lhe traria despesa. Esta era a visão que os homens tinham dos homens antes de serem influenciados pela doutrina de Cristo: ou instrumentos ou empecilhos do seu bem-estar, que merecem viver, os primeiros, e que podem ser descartados, ou morrer, os segundos. Também era esta a visão que a sociedade tinha do Homem, e que se encontrava espelhada nas leis e costumes um pouco por todo o mundo, na lei romana e nos códices egípcios, no consuetudinário japonês e na legislação chinesa, e que permitiam o aborto, o infanticídio, o golpe «de misericórdia», a exposição de velhos e enfermos, a exterminação dos homens «não-pessoas» ou «não-humanos» e, em não poucas civilizações, o sacrifício humano.

Não sabemos se a destinatária deu à luz e se terá seguido as indicações do marido. Mas depois de receber esta carta Alis deve tê-la deitado para o lixo. Foi de facto numa lixeira do primeiro século da nossa era onde Bernard Grenfell (1868–1926) e Arthur Hunt (1871–1934) a descobriram no final do século dezanove, muito a tempo de ser endossada hoje à Assembleia da República, agora que esta se prepara para debater a eliminação dos doentes terminais que, inúteis produtivamente, são também um peso para o orçamento do Estado e um transtorno para a família. Como a alegada compaixão por quem sofre atrozmente não tolhe, agora que a medicina reclama que não há dor que não possa ser dominada com cuidados paliativos adequados, fica a dúvida se o que se pretende não será o «progresso» para uma sociedade sem piedade para com os mais fracos. O propósito deste endosso é perguntar: senhores deputados, querem mesmo criar uma sociedade mais solidária? E é através da eliminação dos mais fracos que o querem fazer? Depois de legalizarem o aborto e, agora, o golpe «de misericórdia», o que virá a seguir, o infanticídio ou o sacrifício humano? Querem mesmo impor, passo a passo, a crueza do pré-Cristianismo aos portugueses?






quinta-feira, 26 de janeiro de 2017


A «revolução de género» da National Geographic:

Péssimo argumento e ideologia preconceituosa


Aceitar as reivindicações da ideologia transgénero requer fechar os olhos
à nossa consciência e escarnecer da
«lei escrita no coração»

que os nossos corpos testemunham.

Andrew Walker & Denny Burk, Midiasemmascara,12 de Janeiro de 2017

A edição de Janeiro de 2017 da National Geographic dedica-se a explorar o que chama de «Revolução de Género» – um movimento pós-Revolução Sexual que procura desconstruir entendimentos tradicionais sobre o corpo humano, o dimorfismo sexual masculino-feminino e o género. Num artigo intitulado «Rethinking Gender», Robin Marantz Henig cita as normas de género em evolução como uma justificativa para a Revolução de Género. Mas o argumento de Henig não é apenas inaceitável, é baseado também numa proposta radical sobre a natureza humana que está em desacordo com a lei natural e a antropologia bíblica.

O objectivo deste ensaio não é abordar todas as facetas do género que Henig explora. Em vez disso, o nosso objectivo é resolver alguns dos erros mais flagrantes no artigo. Muitas das críticas abaixo aplicam-se não apenas ao artigo de Henig, mas também aos problemas filosóficos mais amplos inerentes ao movimento transgénero.

Identidade de Género, Confusão de Categorias
e Inconsistência Moral

Primeiro (e mais problemático): Henig não oferece nenhum argumento substantivo para explicar porque a auto-percepção interna da sua «identidade de género» deve determinar o seu sexo ou ter autoridade maior do que o seu sexo biológico. O ensaio oferece testemunhos de pessoas que dizem que a sua identidade de género está em desacordo com o seu sexo biológico. Mas o testemunho não é suficiente. A afirmação de uma reivindicação não demonstra a autenticidade dessa reivindicação. Os leitores não recebem nenhuma explicação de porque devemos considerar as reivindicações de uma identidade de género como realidade, em vez de ser apenas um sentimento subjectivo ou auto-percepção.

Na verdade, este é o cerne da questão que assola o movimento transgénero. Baseia-se não na evidência, mas na ideologia do individualismo expressivo – a ideia de que a identidade é autodeterminada, que se deve viver essa identidade e que todos devem respeitar e afirmar esta identidade, não importa o que ela seja. O individualismo expressivo não requer nenhum argumento moral ou justificação empírica para as suas reivindicações, não importa quão absurdas ou controvertidas possam ser. O transgenerismo não é uma descoberta científica, mas um compromisso ideológico prévio sobre a flexibilidade do género.

Em segundo lugar, Henig comete uma falácia ao ligar as condições intersexuais ao transgénero. Estas são categorias muito diferentes. «Intersexo» é um termo que descreve uma série de condições que afectam o desenvolvimento do sistema reprodutor humano. Estes «distúrbios do desenvolvimento sexual» resultam em anatomia reprodutiva atípica. Algumas pessoas intersexuais nascem com «genitália ambígua», que tornam a determinação do sexo ao nascer muito difícil.

É precisamente neste ponto que a intersexualidade é muito diferente do transgenerismo. Aqueles que se identificam como transgéneros não estão a lidar com ambiguidade sobre o seu sexo biológico.Transgenerismo refere-se à variedade de formas que algumas pessoas sentem que a sua identidade de género está fora da sincronia com o seu sexo biológico. Assim, identidades transgénero são construídas sobre a suposição de que o sexo biológico é conhecido e claro, o que não é o caso da intersexualidade.

Intersexualidade e transgenerismo são maçãs e laranjas, mas não saberia isso lendo o artigo de Henig. Aqueles que estão a forçar a revolução de género têm um interesse em confundir as categorias. Acreditam que pode ser demonstrado que o sexo biológico é um espectro, em vez de um binário, então podem minar o essencialismo de género. Mas as condições intersexuais não refutam o binário sexual. São desvios da norma binária, não o estabelecimento de uma nova norma. Assim, a experiência fisiológica da intersexualidade está numa categoria diferente das construções psicológicas da disforia de género e do transgenerismo. Henig relaciona essas categorias de forma problemática, de modo a colocar a identidade de género e a anomalia médica numa única categoria.

Nessa mesma linha, Henig cita um estudo que relaciona a não-conformidade de género com o autismo. Qualquer conclusão que este estudo pretenda estabelecer, não valida uma suposta identidade transgénero. No máximo, poderia estabelecer uma correlação entre não-conformidades de género e autismo, mas não uma causalidade, nem uma corroboração da ideologia transgénero. Novamente, aceitar que a identidade de género de alguém está em desacordo com o seu sexo biológico não é nada mais do que ideologia sem qualquer verificação ou dados empíricos para apoiar tal afirmação. É metafisicamente impossível verificar a afirmação de que a identidade de género declarada confirma uma compreensão mais precisa do género do que o sexo biológico.

A última página do artigo de Henig comemora a mutilação de crianças menores com uma foto de uma menina de 17 anos sem camisa, que sofreu recentemente uma mastectomia dupla para «transição» para se tornar um menino. Porque os ideólogos transgéneros consideram prejudicial a tentativa de mudar a mente dessa criança, mas consideram que ela está progredindo ao exibir o seu peito nu e mutilado para uma história de capa? Os ideólogos transgéneros como Henig nunca abordam esta contradição ética no coração do seu paradigma. Porque é aceitável alterar cirurgicamente um corpo para torná-lo de acordo com a sua ideia do próprio self, mas intolerância tentar mudar o seu sentido de self para se adequar ao seu corpo? Se é errado tentar mudar a identidade de género (porque é fixa e não se pode mexer porque é danoso), porque seria moralmente aceitável alterar algo tão fixo como a anatomia do aparelho reprodutor de uma criança? Aqui a inconsistência moral do argumento é flagrante.

Ciência fraca e alegações contraditórias

Terceiro, o artigo refere-se obliquamente à «Teoria Cerebral do Sexo» para apoiar a conclusão mais ampla de que as identidades de género expansivas são imutáveis, objectivas e uma expressão autêntica do verdadeiro sexo de uma pessoa. Henig reconhece, com razão, as deficiências da Teoria Cerebral do Sexo, mas, no final, não oferece qualquer sugestão sobre a legitimidade das reivindicações transgénero à luz da inconclusividade dos estudos científicos sobre esta questão.

É por isso que o seu argumento é, em última análise, pouco convincente e problemático: não há consenso científico sobre o que causa o transgenerismo. As teorias cerebrais do sexo são hipóteses, mas Henig escreve como se a revolução que nós estamos a encontrar agora seja boa e mereça ser considerada inquestionável. Se Henig admitisse a falta de certeza em torno do transgenerismo, poria em dúvida a certeza sobre a qual o artigo (e toda a questão) se baseia. Henig não aborda os seus próprios pressupostos, mas admite que as categorias descritas no artigo se baseiam em teorias, não em factos.

Em quarto lugar, além do artigo de Henig, a cobertura da National Geographic é atormentada por reivindicações contraditórias e incoerentes. «A identidade de género e a orientação sexual não podem ser alteradas, mas a forma como as pessoas identificam a sua identidade de género e orientação sexual pode mudar ao longo do tempo, na medida em que descobrem mais sobre si próprios». A primeira metade desta frase afirma a imutabilidade da identidade de género, mas a segunda metade afirma que a autoconsciência das pessoas sobre essas coisas pode mudar ao longo do tempo.

Não há uma contradição aqui quando definimos os nossos termos? A identidade de género não é uma categoria objectiva, mas sim subjectiva. É como se percebe o seu próprio senso de masculinidade ou feminilidade (Yarhouse, pp. 16-17). Se essa percepção é fixa e imutável (como afirma a primeira metade da frase), então é incoerente dizer que a autopercepção possa mudar ao longo do tempo (como afirma a segunda metade da frase). A autopercepção pode mudar ou não mudar. Não pode ser as duas coisas ao mesmo tempo. Esta é uma contradição desconcertante contida dentro de uma única frase, mas parece que o autor não percebe.


Além disso, a afirmação de que as identidades transgénero são igualmente fixas e imutáveis como a orientação sexual, simplesmente não é apoiada por qualquer tipo de consenso científico. De acordo com um importante relatório publicado por Lawrence Mayer e Paul McHugh em The New Atlantis, «Há também pouca evidência de que as questões de identidade de género têm uma alta taxa de persistência em crianças». De facto, cerca de 80% das crianças que vivenciam sentimentos transgéneros conseguem resolver as suas dificuldades sem qualquer intervenção, após a puberdade. Dizer que as identidades transgénero são fixas e imutáveis é simplesmente impreciso.

O que a Justiça Realmente Exige?

Em quinto lugar, toda a questão enquadra a «Revolução do Género» como a próxima fronteira da justiça social. Isso parece extraordinariamente míope dado o ritmo acelerado em que a revolução de género veio para a América. Mas vamos reformular os elementos da discussão que são omitidos do artigo de Henig e da questão geral:

– Porque é que a sociedade deve aceitar uma teoria do género que tem tão pouca adjudicação histórica?

– Porque não se faz perguntas sobre se certos meios são a causa de tais experiências recém-descobertas na história humana?

– Porque não se explora os elementos politizados do transgenerismo que são apoiados por um movimento agressivo LGBT?

– Porque se omite a história da contestação por trás deste movimento – que a compreensão da confusão de género como uma patologia a ser aliviada, ao invés de uma norma a ser abraçada, comum até o passado recente, agora é estigmatizada, se não até apagada da história?

– Porque é a pressa para aceitar a alegação de que alguém é um membro do sexo oposto ao biológico ou não possui nenhum género?

– Porque é que a justiça exige a aceitação de uma medicina que mutila partes funcionantes do corpo em nome da identidade de género?

Henig não reconhece quaisquer vozes dissidentes que questionam a validade das identidades transgénero. O seu artigo – e a revista como um todo – dá por certa a ideia de que a compaixão e a justiça são mediadas apenas através da aceitação das controvertidas teorias nele contidas. Nós rejeitamos isso.

Finalmente, o artigo não aborda as conclusões que se seguem das suas premissas.

Numa legenda, lemos:

Henry foi designado homem no nascimento, mas considera-se «criativo de género». Expressa-se através do seu senso de moda de vestir singular. Os seus pais inscreveram-o no Bay Area Rainbow Day Camp, onde pode encontrar o vocabulário para explicar os seus sentimentos. Aos seis anos de idade, já está muito seguro de quem é.

O título deste artigo é de um radicalismo desenfreado. Nenhum garoto de seis anos tem a certeza do que ele é. A afirmação radical não-julgadora não é uma abordagem saudável para os pais ou uma estratégia de governo viável para a sociedade. Os pais realmente devem suspender toda a forma de julgamento e curvar-se aos caprichos  passageiros dos seus filhos? Esta sujeição estenderia-se a todos os assuntos?

Num ponto, Henig descreve um indivíduo que está a procurar por uma identidade na qual «se sinta bem». Isto é assustadoramente subjectivo e sujeito a auto-reinterpretações sem fim. O que «parece certo» para uma pessoa não indica o caminho para o que é certo. É também um exemplo de porque a revolução de género consiste em «cisternas quebradas que não podem conter água» (Jeremias 2:13). Como ilustra um vídeo muito difundido, tomar a linguagem de «identidade» e «identificar» ao lado de «género» leva a afirmações frívolas e ridículas que na nossa consciência sabemos serem falsas. E, na verdade, isso é o que é mais problemático sobre este artigo: aceitar as alegações contidas nele exige um fechar os olhos para a nossa consciência. Requer fazer zombar da «lei escrita no coração» que os nossos corpos dão testemunho no nosso projecto de design natural. Como este artigo demonstra, não há limites para a revolução sexual e de género, apenas o rastro da carnificina humana que resulta da supressão da verdade.

Henig faz uma admissão surpreendente perto do final de seu ensaio: «A Biologia tem o hábito de se declarar no final». Sobre isso, Henig está certo. A humanidade não pode escapar dos limites inscritos na biologia. É impossível transgredir fronteiras biológicas carimbadas na natureza humana sem as categorias básicas da existência humana se desmantelarem. Se a história de National Geographic diz alguma coisa, ela fala de uma sociedade indo por um caminho de experimentação voluntária que levará à miséria e à negação do telo humano. Na verdade, esse movimento nascido de academias efémeras e mitologias esquerdistas não é mais do que uma barbárie revestida de verdade.


Denny Burk é professor de Estudos Bíblicos na Boyce College e no The Southern Baptist Theological Seminary. Também é presidente do Conselho para a masculinidade bíblica e feminilidade.

Andrew T. Walker é o director de Estudos Políticos da Comissão de Ética e Liberdade Religiosa e estudante de doutorado em Ética Cristã na The Southern Baptist Theological Seminary.

Nota do tradutor, Heitor De Paola:

Embora não seja usual por não corresponderem a palavras dicionarizadas em Português, preferi usar revolução/ideologia transgénero para substituir transgender revolution/ideology. Em alguns casos ficou melhor transgeneralidade ou transgeneralismo.





segunda-feira, 23 de janeiro de 2017


PETIÇÃO

Diga à National Geographic que a ideologia de género

causa dano às crianças


National Geographic, ideologia de género é falsa ciência


Assine a petição para enviar

um e-mail à revista National Geographic

A revista National Geographic está usando incorrectamente um garoto de nove anos a fim de promover de forma agressiva a agenda de género para crianças como uma nova regra social.

Se estiver de acordo, assine a nossa petição para dizer aos editores da revista que se retratem e parem de promover ciência falsa.

http://citizengo.org/pt-br/fm/40155-diga-national-geographic-que-ideologia-genero-causa-dano-criancas

A ideologia de género não é apenas uma falácia, mas também causa danos às crianças. Alguns especialistas consideram-a inclusive como abuso à infância. Foi o que concluíu, um denso estudo realizado pela revista The New Athlantics (que pode baixar na página da petição) e a Associação Americana de Pediatras!

Segundo a ideologia de género, ser homem ou mulher é resultado de uma construção social, não de uma adequação ao sexo biológico.

Os seus proponentes alegam que o objectivo é lutar contra o preconceito, mas na verdade pretendem impor a toda a sociedade uma ferramenta de controle social por meio da desconstrução da personalidade.

Esta falácia está a ser promovida por esquerdistas para crianças com até três anos de idade.

Os artigos publicados na National Geographic não passam por nenhum tipo de escrutínio académico sério.De acordo com Susan Goldberg, editora chefe da National Geographic, os cromossomos «XY ou XX não dizem toda a verdade». E ainda sugere que deve ser feita uma «revolução do género».

Assine a nossa petição para pedir que a National Geopraphic pare de disseminar ciência falsa e de promover a agenda revolucionária da esquerda.

http://citizengo.org/pt-br/fm/40155-diga-national-geographic-que-ideologia-genero-causa-dano-criancas

Mais uma vez, muito obrigado pela atenção!

Atenciosamente,

Guilherme Ferreira e toda a equipa de CitizenGO

P.S.: Aproveito a ocasião para lhe indicar um importante documentário a respeito da ideologia de género. Chama-se O Paradoxo da Igualdade e está disponível com legendas em português no YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=G0J9KZVB9FM. Vale a pena assistir ao documentário para obter informações objectivas sobre o carácter fraudulento da ideologia de género. Depois de ver o filme, não deixe de compartilhá-lo nas redes sociais!

CitizenGO é uma plataforma de participação cidadã que trabalha para defender a vida, a família e as liberdades fundamentais em todo o mundo. Para saber mais sobre CitizenGO, clique aqui,ou siga-nos via Facebook ou Twitter.